La crisis de gobernanza del sistema privado de salud no comenzó con los recientes fallos judiciales; comenzó hace más de quince años, cuando el poder político fue incapaz de legislar sobre un Plan de Salud Universal y un fondo de compensación de riesgos inter-isapres que terminara con la discriminación por edad, género y preexistencias.
Hoy estamos frente a un escenario de asfixia financiera donde la insolvencia de una aseguradora arrastra de inmediato a prestadores privados ambulatorios y hospitalarios que sostienen más del 40% de las cirugías y consultas del país, muchas de ellas derivadas por el propio Fonasa.
El camino de la reforma posible
La salida sensata no es la destrucción del subsistema privado ni la mantención del statu quo. Se requiere crear un Plan de Salud Común para todos los chilenos, administrado tanto por Fonasa como por entidades privadas sin fines de lucro o reguladas con prima comunitaria plana, complementado con seguros voluntarios para quienes deseen coberturas adicionales.
Cualquier otra alternativa basada en trincheras ideológicas condenará a millones de personas a la incertidumbre asistencial en el momento en que más necesitan certeza y protección.